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Martínez Burgos concibe la composición como una vía de manifestación interior no sujeta a más condición que la búsqueda de la belleza en el sonido. Sobre este fundamento, su obra no atiende a tradición o modernidad sino que pone al servicio de la expresión musical, de la estética sonora, técnicas muy eclécticas adquiridas durante su extensa y variada formación musical. Sus diversos enfoques compositivos pueden ser observados en algunas de sus obras. Neuma —para instrumentos de viento y estrenada por el Grupo LIM— es la síntesis de la configuración del aire, de la metamorfosis que sufre éste al pasar por el tamiz del pensamiento, traduciéndose en hecho sonoro a través de los instrumentos. Igualmente, en su cuarteto de cuerda Reminiscere —por el que recibe el Primer Premio Frederic Mompou— investiga sobre la elasticidad del tiempo en función de la densidad. En este caso su interés se centra en el tiempo como fuente del recuerdo. La Missa Brevis es una obra que estrenó el Coro de RTVE y que fue grabada por el sello RTVE-música. La misa de Martínez Burgos está hilada sobre la prosodia, el ritmo de la palabra y su adecuación al entendimiento. De la misma forma, Sidón Ibera —que fue estrenada por la orquesta Sinfónica de Castilla y León y el coro lírico de Cantabria con grabación en el sello RTVE-música— es una narración musical que recrea la historia de Santander mediante procedimientos abstractos y de transformación fonética de la lengua. En los últimos años este autor se ha interesado por la sinfonía como género. Fruto de este interés recibe el prestigioso Premio Villa de Madrid. Umbrales es, en esencia, una sinfonía ya que su estructura responde a la configuración clásica de los cuatro movimientos de la misma. No obstante, en esta obra los movimientos se interpretan sin interrupción gracias a la aparición de los Umbrales o períodos que sirven de nexo. En esta composición los Umbrales, que en principio tienen una función secundaria, se convierten en protagonistas al lograr una ilación entre elementos dispares, transformando el concepto escindido de la sinfonía en una exposición encadenada de periodos musicales vinculados entre sí. El tiempo que Martínez Burgos ha dedicado y dedica al estudio es notable. Por esta razón su producción es, sino extensa en cantidad de obras, sí en estilos y técnicas empleadas. Este compositor entiende el proceso creativo como un todo vital donde no se puede separar obra y contexto. Por eso la composición de su Missa Brevis o Sidón Ibera son producto de un profundo estudio del latín. Asimismo, Neuma responde a un intenso aprendizaje del proceso que experimenta aire en la respiración y la técnica vocal, en tanto que Reminiscere es una honda meditación sobre el tiempo y el recuerdo como manifestación vital. Pero ello no le ha impedido explorar otros campos. Tal es el caso del proyecto discográfico con Creatio Artis donde indagó sobre las relaciones culturales entre Portugal, Galicia y Brasil. En definitiva, Martínez Burgos, que a sus 38 años cuenta en su haber con 3 discos —dos de ellos en el sello RTVE-música— y ha cosechado, entre premios y menciones, nueve importantes galardones, tiene originales propuestas estéticas que ofrecer en su todavía incipiente carrera. |